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El sorprendente origen de las palabras

¿Alguna vez te has parado a pensar de dónde proceden las palabras que usas habitualmente? En nuestro lenguaje diario utilizamos términos cuyo origen te sorprendería. A continuación te ponemos algunos ejemplos:

«Alarma»: Procede del entorno militar de la España medieval. Cuando el vigía apostado en los castillos detectaba la presencia de enemigos, avisaba a los habitantes que se encontraban en el interior con el grito de «¡Al arma!». La contracción de estas dos palabras dio lugar al término actual.

«Champú»: Esta palabra es la adaptación a nuestro idioma del vocablo inglés «shampoo», aunque su verdadero origen lo encontramos en la India. Los colonizadores británicos y sus esposas adoptaron rápidamente la costumbre local denominada «champo», consistente en realizar  masajes en la cabeza con aceites y lociones capilares.

«Cóctel»: La palabra procede del término inglés «cocktail» (que podría traducirse como «cola de gallo») y que a su vez procede del francés «coq» (cuya traducción es «gallo»), ya que la costumbre era decorar estas bebidas con largas plumas de las colas de los gallos.

«Compañero»: Este término se deriva etimológicamente del latín «cumpanis» (cum: con, panis: pan), cuya traducción literal es «con pan», en el sentido de «compartiendo el pan», y que ha llegado hasta nosotros como «compañero».

«Esnob»:  Tiene su origen en el elitista Eton College, en Inglaterra. La mayoría de los alumnos de esta prestigiosa institución eran nobles. Para diferenciarlos de aquellos que no contaban con una condición social elevada, se calificaba a estos últimos con la abreviatura latina «S.Nob» («sine nobilitate», cuya traducción es «sin nobleza»). En la actualidad aplicamos este término a quienes pretenden aparentar la pertenencia a una clase social superior.

«Ojalá»: Procede del árabe y fue adoptada tras la invasión musulmana de la Península Ibérica en el siglo VIII. Se trata de la evolución de «aw šá lláh», que en árabe significa «si Dios quiere».

«Restaurante»: La palabra restaurante se deriva del término francés «restaurant», que a su vez procede del verbo latino «restauro» (cuya traducción es «restaurar»). En 1765, el mesonero parisino Boulanger abrió una casa de comidas en cuya entrada escribió un reclamo que traducido al español quería decir: «Venid a mí todos los de estómago cansado y yo os restauraré». Su uso se extendió de tal forma que a partir de entonces estos establecimientos pasaron a llamarse «restaurants».

«Salario»: Palabra derivada del término latín  «salarium», que podría traducirse como «pago de sal» o «por sal». Antiguamente la sal se consideraba como un objeto preciadísimo por su escasez, tanto que se usó como moneda de pago.

«Siesta»: Este término tiene su origen en una de las reglas de la orden de los Benedictinos, que consistía en guardar reposo después de la «sexta hora» latina, coincidente con el mediodía y la hora de más calor. A esta costumbre se la denominó como «sextear» o «guardar la sexta», que finalmente dio lugar a la palabra actual.

«Usted»: Esta palabra se deriva de la expresión medieval «vuestra merced», un tratamiento de cortesía utilizado con aquellos que no tenían renombre. Con el tiempo derivó en «vueced» y en sucesivas contracciones, convirtiéndose finalmente en el actual «usted».

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